Lo que la IA se llevó, y lo que dejó suelto.
Antes, una empresa de software necesitaba esto:
Dieciocho personas para sostener una idea. El capital pagaba la escala, y la escala era la única forma de competir.
La IA está borrando el escalón del medio.
Lo que queda son las personas con criterio, oficio y experiencia. Lo que se fue es la estructura que las rodeaba. Nadie perdió lo que sabe: perdió el lugar donde lo ejercía.
Pero mira las piezas que quedaron sueltas.
Con IA, seis piezas sueltas ya alcanzan para construir lo que antes necesitaba sesenta personas. Y la velocidad de la IA está abriendo miles de nichos demasiado chicos para una corporación y perfectos para una alianza de tres.
No hace falta ser una empresa grande. Hace falta estar completo. Falta una sola cosa: que las piezas se encuentren. Eso es lo que hacemos.
¿Te reconociste en alguna parte?
Entonces ya tienes una pieza. Declararla toma cinco minutos y no hace falta contar tu vida: qué sabes hacer, qué tienes además de tu tiempo y en qué condiciones.
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